Según recoge la RAE en su primera acepción, se define depredar como: “cazar a otro de distinta especie para alimentarse”. Bien es cierto que esta definición está concebida para el mundo animal, no obstante si la ampliamos a todos los seres vivos (incluidos los vegetales), el transcurrir de la vida cotidiana en la naturaleza está repleto de actos de depredación, llena de depredadores que por capricho del destino pueden dejar de serlo para pasar a ser depredados. Cada día millones de herbívoros como el conejo (Oryctolagus cuniculus), se encuentran “depredando” otros tantos millones de plantas, pero deben de hacerlo con cuidado y extrema vigilancia ya que pueden pasar a ser depredados por una lista de interminables carnívoros. El zorro (Vulpes vulves), es uno de ellos que a su vez, podría ser depredado por un águila real (Aquila Chrysaetos). Observamos que los límites entre depredadores y depredados son escasos, solapándose frecuentemente.


Zorro depredando un conejo.
